Proverbios 2:10-19
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere grata a tu alma, La discreción te guardará; Te preservará la inteligencia, Para librarte del mal camino, De los hombres que hablan perversidades, Que dejan los caminos derechos, Para andar por sendas tenebrosas; Que se alegran haciendo el mal, Que se huelgan en las perversidades del vicio; Cuyas veredas son torcidas, Y torcidos sus caminos.
Serás librado de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras, La cual abandona al compañero de su juventud, Y se olvida del pacto de su Dios. Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, Y sus veredas hacia los muertos; Todos los que a ella se lleguen, no volverán, Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.
Una la vivencia del campo, cuando iba a donde mis abuelos en la represa eran los caminos que se formaban en los montes por las pisadas de las personas, siempre me decía que uno no se perdía por los trazos entre los montes, era conocido para los que frecuentemente lo caminaban, sin embargo, para los que lo tomábamos por primera vez era desconocido su final.
Alguien definió la sabiduría como «el arte de dirigir». Al recorrer la vida necesitarás transitar muchas situaciones ajustadas que requerirán gran sabiduría a fin de evitar que te pierdas, son decisiones. Un ejemplo de las veredas y caminos errados, he colocado en este libro de los proverbios, la infidelidad un giro o camino equivocado.
La sabiduría «te librará del camino de los malvados» (v.12). Evitará que pierdas la dirección. Te librará «de los que andan por caminos torcidos y por sendas extraviadas» (v.15). Puede que el mal parezca atractivo, pero en realidad es perverso y conduce a la oscuridad.
La senda correcta en nuestra vida establecida por Dios es el matrimonio, un «pacto con Dios». «Pacto» es una palabra importante para describir la relación de Israel con el Señor (el antiguo pacto) así como también nuestra relación con él bajo el nuevo pacto. Un pacto es un acuerdo vinculante que no debería romperse.
Involucrarse en una relación adúltera es malo para ambas partes. En este caso, es la mujer la que «olvidándose de su pacto con Dios, abandona al compañero de su juventud» (v.17). El hombre que comete adulterio con ella ha caído en la tentación de ser arrastrado fuera de la senda recta hacia el camino que, en última instancia, «conduce a la muerte» (v.18).
La sabiduría ayuda a
mantenerte dentro de la senda correcta (v.16a). «Así andarás por el camino de
los buenos y seguirás la senda de los justos» (v.20). Te guardará para que
camines con los «íntegros» (v.21), quienes caminan con rectitud.
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