Josué 17:17-18
'Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú
eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, sino que
aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás
hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga
carros herrados, y aunque sea fuerte.'
Por los años de
1975, mis padres se mudaron a santo domingo y compraron una mejora, donde
vivieron por mas de 30 años, sin embargo, cuando compraron en otro lugar mas
cómodo, decidieron vender dicha propiedad, sin embargo, la misma no tenia nada
mas que el papel de ventas, no por los dueños del solar, sino de la persona que
vivía en la mejora. Aunque tenia varios compradores, la mayoría por el lugar
donde estaba requerían el papel del terreno para poder comprar. Al final del
día, aunque mis padres eran los dueños de este terreno, nunca podían vender por
el precio adecuado porque no habían hecho los papeles del terreno, nunca
tomaron posesión 44del mismo, solo Vivian allí como si fuera alquilados,
tuvieron que vender la propiedad por poco dinero.
El pueblo de
Israel había recibido la propiedad de Canaán, la Tierra Prometida. Entonces,
Josué dice a los israelitas: «¿Hasta cuándo van a esperar para tomar posesión
del territorio?...» (Josué 18:3). El
Nuevo Testamento presenta la «tierra» como una imagen de la vida cristiana
(Hebreos 4). Tienes que entender lo que ya es tuyo en Cristo y acto seguido
tomar posesión de ello.
¿Hay algún área
de tu vida en la que aún no estés disfrutando de tu herencia en Cristo? La
tierra era la herencia del pueblo de Dios (17:4,7; 18:7,20,27). «Así que Josué
los desafió: “¿Hasta cuándo van a esperar para tomar posesión del territorio
que les otorgó el Señor, Dios de sus antepasados?”» (18:3).
Aquí vemos, una
vez más, la gran diferencia entre la propiedad y la posesión y disfrute de la
tierra. A Israel se le dio en propiedad la tierra antes de que tomara posesión
de ella y la disfrutara. Cuando sigues a Jesús te haces su amigo. Recibes el
perdón, la justificación, la santidad de Dios y el Espíritu Santo. Te haces
hijo de Dios; tienes poder sobre el pecado y acceso a Dios; tienes la victoria
sobre los poderes demoníacos. Tienes paz con Dios y autoridad sobre el mal en
tu vida y en la vida de los demás. Te pertenecen todas las promesas de Dios.
Esta es tu herencia en Cristo.
Pero no siempre
necesariamente tomarás posesión y disfrutarás plenamente de todas estas cosas
en tu vida. En efecto, aquí Dios dice a su pueblo: «¿No se dan cuenta de que
les he dado todo esto? ¿A qué esperan?». Puede que hayas dado tu vida a Jesús,
pero que no le hayas permitido tomar posesión de todos los aspectos de tu vida:
tus finanzas, trabajo, vida de oración, amigos y familia. En mi experiencia,
llegar a hacerlo es una tarea que lleva toda la vida
San Pablo
escribe que necesitas llevar cautivo todo pensamiento para que se someta a
Cristo (2 Corintios 10:5). En algunas áreas la victoria puede ser inmediata, en
otras más gradual. Tienes que ir apagando hasta los focos de resistencia más
pequeños.
Igual que Israel
recibió la tierra como un don del Señor (Josué 18:3), también tú y yo hemos
recibido, en Jesús, todas las bendiciones espirituales (Efesios 1:3). La
pregunta es: «¿Cuánto tiempo esperarás hasta que comiences a tomar posesión de
estos dones? (Josué 18:3).
Señor, gracias
porque me has bendecido en Cristo con todas clase de bendiciones espirituales.
Ayúdame a tomar posesión hoy de lo que ya es mío por la fe en Jesús.
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